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JP Santamaría: Retrato de un Fotógrafo

Hace tiempo escribía para cierta web literaria, retratos de gente que no conocía y que, a través de sus escritos, intentaba imaginar como eran. Su forma de ser, su visión del mundo, sus sueños. Una extraña mescolanza con mucho color sepia. Por supuesto, no acertaba en nada. Era un mero ejercicio literario, ameno y divertido. Con JP Santamaría, he querido hacer algo parecido. Una pequeña semblanza sobre sus trabajos, su mundo, sus deseos. Seguramente, habré acertado en muy poco. Pero sirva como retrato-presentación a su entrevista.

No es de extrañar que las fotos de JP Santamaría impacten de la forma que lo hacen. Su arte, su talento, su maestría a la hora de mostrarnos la belleza, el erotismo, son improntas de un universo que pocos como él, saben plasmar con una brillantez de druida con pócima mágica. JP es -como buen celta y asturiano- un mago. Sabe transformar e idealizar la realidad con tal pasión, que convence desde el primer instante. JP es un malabarista de la fotografía. Puede hacer el retrato más glamuroso de una bella dama y al momento, mostrarnos la virilidad exultante de un macho con formas de gladiador. Narra como nadie sus historias con el único objetivo fotográfico de sus ojos. Unos ojos que impactan. Y de qué manera. Ojos de ardilla inteligente, sabia, de sátiro, de ilusionista, de bohemio iluminado, son la verdadera fuente de inspiración de sus trabajos. Pocos como él, para ver, para captar, para sentir y para engendrar toda una vida -con sus locuras, sus fobias, sus deseos, su pasión- en cada una de sus inmortales imágenes. JP Santamaría, te enreda, te lía, te desea, te erotiza, con cada una de sus fotografías. A sus modelos, a su legión de admiradores, a los publicistas, al mundo que cree aún en que la magia existe y es real. Tan real como JP Santamaría.

Joven, apuesto, con cuerpo de modelo, desbordando simpatía y jovialidad. JP, es ante todo, un narrador de historias. De esas historias que engendra con tanto sabor y tanta ilusión. Hay que creer en él sin desmayo. Con fuerza y energía. Como todos sus trabajos. Y es que este magnífico fotógrafo es un poliedro en el que encontrar tantas caras como puedas imaginar. En su cerebro puedes encontrar los espejos en los que se refleja el JP con glamour, el JP con un punto canalla, el JP visceral, irreverente y, por supuesto erótico. Todos espejos conforman una inmensa sala en al que JP dibuja realidades tan diferente como excitantes. Admirado y deseado como diseñador, ilustrador y fotógrafo por revistas, por editoriales, por modelos, JP sabe sonreír y convencer como si de un Apolo celta-catalán se tratase. Trabajos para firmas de bañadores o ropa interior, campañas de moda, de Orgullos, de webs internacionales como Manhunt, para revistas tan afamadas como Zero, Oh My God, Nois, Display Magazine. Imágenes de flyers, de fiestas para Matinee y Supermartxe, de noches con purpurinas y plumas de marabú. Y es que puede con todo. Lo mismo te desnuda a un Adonis con mucho músculo que te hace el más bello retrato de un afamado literato. Soñador, vitalista, rebelde, incombustible, alquimista, JP Santamaría sabe como pocos, encerrarte en cualquier paraíso a través de sus imágenes y, al mismo tiempo, venderte todos sus sueños envueltos en papel celofán. Todo ello con una profesionalidad que apabulla, que seduce.

Nacido en Asturias, pronto decidió que su vida tenía que ser una estrella a la que darle color. Estudió turismo en la Universidad, pero sus sueños de creador, de pintor de ilusiones, le llevaron a vivir una Barcelona con mucha noche danzando en los cubitos de hielo de su mágica coctelera y decidió lanzarse al diseño de moda. Hasta que descubrió que su estrella podía diseñarse con muchas formas y colores. Inició la búsqueda de su alma en diseños gráficos para discotecas y clubs en forma de flyers apasionados hasta alcanzar la gloria con inolvidables portadas en la mítica revista Zero. A partir de ahí, esa estrella de JP lució con tanta fuerza que hubo que rendirse ante la evidencia de su atractivo arte. Insomne, sudoroso, sobrio, JP, inventó y creó. La fotografía se convirtió en su espina dorsal y en el aire con el que respirar la libertad. El calendario Manhunt de diferentes años lo convirtió en el fotógrafo oficial de la web y hoy en día, sus imágenes -la famosa polémica creada en ciudades como Los Angeles, Chicago, Nueva York, por un beso entre dos hombre- pueden verse en tamaño gigante en Times Square.

JP Santamaría, está en la cumbre de su sueño sin despeinarse. Con su estrella brillando con una fuerza mágica. Como buen druida celta, sabe encender la hoguera de la ilusión con sólo arrojar el vaho de su corazón desde el clic de su cámara fotográfica.

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