Burbujas de Deseo

Nick Oliva: Pasión De Hombre (II)

No puedo remediarlo. Es mi pasión de hombre. Mi deseo. Nick Oliva. Nuevas fotos de este viril y masculino modelo por Thomas Synnamon. Una belleza de hombre que enamora con su anatomía poderosa. Silueta de macho con mucha lujuria en la piel. Todo un adonis con la testosterona muy bien puesta. Nick Oliva: Pasión De Hombre.

15 comentarios

rameses

mmmmmmm hasta que te encontré, alguna vez ví tu foto, no sabía quien eras ni como te llamabas, hoy ya lo sé, wowowowowow estás riquisimo papi….mmmmm gracias a burbujas…

OSCAR PORTELA

FRAGILIDADE
de Oscar Portela

És o Anjo. Estás aqui encarnado.
Junto a mim. És meu abismo.
A frágil beleza que o destroi
Inteiro. Tuas mãos não são Mãos.
São as Ligeiras Asas que o vento
Agita sobre a terra árida
Algemada a meu pranto.
Se soubesses, esse saber também poderia
Destruir-me. Nem um instante sequer
Poderia suportá-lo. É o âmbito
Onde o abismo busca o Éter e ambos
Selam um novo pacto.
Meu coração explode. ¿Como um mortal
Poderia suportá-lo? Encequecendo-se.
Mas em trevas vejo estremecer
Tudo que à tua passagem sente
A presença do Anjo.
Impossível foi e será suportar a
Medida deste infinito que sopra aqui
A meu lado. Insone És.
Deixa que este mortal consuma
Seus temores violáceos e derrame suas
Cinzas em honra de tuas Asas.

versión de Vera Laporta

Oscar Portela

RESURRECCIÓN a Chris Farrell

poema de OSCAR PORTELA

Saber que tú tumba. Dentro de mí te mueres
Con un vago gemido o con un grito y despiertas
Después lanzado hacia la aurora como un dardo.

Ah, sentir que mi cuerpo te contiene y somos uno
En la soberanía de sentir la muerte y asfixiarme
En tus brazos, y ser depositario del deseo de vida y muerte,
Pariéndote en la música de mi estrenado corazón

Yo nuevo – renacido en deseo – bañado en alba
De deseo de lunas y de soles, quemándome en tu piel
Y ya fundido en desmesura de soberanías
No tener otra patria que la muerte y la resurrección
Eterna de un orgasmo.

Oscar Portela

Oscar Portela

EL CANTO

poema de OSCAR PORTELA

Vuelve canto a mi boca. No abandones los sueños

Y las videncias que prohijaste en mí y en las que ardí

Por una eternidad apenas como alegoría del instante.

No me dejes ahora que los harapos de las visiones

Del verbo sombras que me acompañan hacia

La luz final que oculta la melodía en la que

Se perdieron mis horas: haz de mí nuevamente

Un fanal de venenos y mieles, y reúne todo lo mortal

En las imágenes que han venido hasta mí

Solo para crucificarme: otórgame tumbas y resurrecciones,

Sarcófagos y soles espectrales para que la soledad

No me devore y abandoname luego a la intemperie,

De aquellos elementos que me elevaron por encima

Del aquel que no es más que un rapazuelo, capaz de abrir

Sus ojos para que el Dios en su más pura forma

Crezca como asfódelo entre los pliegos de mi carne.

Ábreme, no me cierres a la osadía de ser la llaga

Del sentido, y deja que las videncias en las que iluminé

El camino del apostata, las islas del Egeo, el cuerpo de Theo,

Los ojos de Theo, en los cuales se ocultan todas las mieles

De la Estigia, sus piernas y su cintura que copian

Los peligros de la aventura de Odiseo sean el postrer

Ejercicio de haber estado aquí sirviéndote, y haz que el

Colibrí beba de mí por última vez, mientras mis ajadas

Manos acarician el cabello del Dios a quien me rindo:

Ámbos mortales, ámbos solo búcaros, que buscan

Morir en el amor para resucitar tal vez convertidos

En lobos ya solamente para servir a la luna.

Pero ahora dame una vez más aquel veneno

Con el cual curé mis heridas para construir imágenes

Que solo hablan el sinsentido de tu loca

Carrera, Oh canto, nocturna estrella de zafiro

En la frente de Theo por un segundo más, por un segundo

En sus tobillos y el empeine de sus pies, por un segundo más

Por un segundo déjame desaparecer en sus límpidos

Ojos, déjame morir en él como la rosa que vive por un segundo

En el cántaro que la aprisiona, poséeme luz una vez más

Para que transfundidos y ya eternos de nuestros cuerpos espectrales

Gotee el aceite de la Eternidad, porque yo te amo- Theo- Eternidad.

*/ el más ambicioso canto escrito por mí en los últimos

tiempos: a Theo Theodoridis mas Dios que Hombre: Oscar Portela.

Poemas como altas columnas de fuego

por César Magrini

“He quedado literalmente hechizado con sus poemas. Un sortilegio sostenido, una letanía a menudo cruel, edificada ella también sobre palabras, pero en éste caso fulgurantes, interpelaciones abiertas a la magia, eslabones de una cadena mítica y terrible, en hermosísimas selvas pobladas por pájaros ominosos, por aves de lujosa pedrería vocal, por dioses inextinguibles, íntegros, fuertes.

Oscar Portela se vale de un lenguaje casi invariablemente iconográfico, como el de la antigua tapicería o de la miniaturas de destallantes códices, nominal y seguro, cargado de seducciones, de tornasoles, de formas que se tejen y se destejen en un oleaje cadencioso, rítmico, vertical.

Sueños y temores, pesadillas y rápidos e irreales gestos, cruzan una y otra vez, sugestivamente, por sus poemas. Todo está animado, para él, por hechizantes sombras ancestrales, por la evocación de lo que fue, de lo que podría ser, de lo que tal vez será. Pero nada de imprecisiones, no al menos en lo estrictamente poético.

Lo dije, su idioma llega como el río que, después de atravesada la selva y de empaparse con su sombra y con su inextinguible memoria, se abriese, ya bajo el sol, en un sortilegio de reverberos, en un contrapunto de luces ahora sí fatales, erguidas desde si mismas, irrevocables.

Poemas que brotan como flores ásperas, encandilantes, hechas de belleza y de hermosura a la vez, dos cosas, estas últimas, que suelen ser intencionalmente confundidas, pero que Oscar Portela discierne con meridianas sabiduría y claridad. Poemas que, aunque hayan nacido de ella, ahuyentan a la soledad, y como muy altas columnas de fuego, crepitando, iluminan e iluminan.

César Magrini
El Cronista, (Buenos Aires) 10/10/85

Oscar Portela

9.NICK OLIVA
por OSCAR PORTELA

Aparte de todo, y por que no decirlo, tiene un pene perfecto, y no existe necesidad de verlo sin velos: basta con entreverlo para que el corazón entre en extasis y nos lleve al orgásmo con solo presentir una fellatio realizado arrodillado frente a su eburneo cuerpo: Oscar Portela

*/ texto correcto

Oscar Portela

NICK OLIVA
por OSCAR PORTELA

Aparte de todo, y por que no decirlo, tiene un pene perfecto, y no existe necesidad de verlo sin velos: basta con entreverlo para que el corazón entre en extasis y en nos lleve al orgásmo con solo presentir una fellatio realizado arrodillado frente a su eburneo cuerpo: Oscar Portela

Oscar Portela

Ayer escribí una larga elegía dedicada a Theo Teodoridis: una pregunta.
¿Porque nunca lo incluyeron en BURBUJAS?.

Yo me muero por Leonardo Corredor desde siempre pero Theo se mercecía uno de mis mejores poemas, como el elegido en Francia para integrar el tomo de “Literatura y Homosexualidad”, desde Grecia a nuestros días realizado por el academico Benoit Pivert y traducido por Patrick Cintas y ese poema está dedicado a Bruno Santos.

Saludos de Oscar Portela

*/ está pendiente mi poema titulado BURBUJAS

Oscar Portela

NICK OLIVA

poema de OSCAR PORTELA

Ah,Nick Oliva: tus caderas, tus broncíneos brazos, que nos conducirían al paraíso del gozo y del infierno, tu falo como las blancas velas que condujeron a Odiseo hasta su cuna, tu- semidiós, tu Nick Oliva, tu que despiertas en mí al licántropo dormido, y al vampiro que espera morir con sus blancos colmillos sobre tu garganta, tu – pasión de todos los hombres soberanos en el grito espasmódico del orgasmo, cuando llenas en las cimas del gozo, las cavernas umbrías de mi cuerpo con el licor ardiente de tu sangre: Oscar Portela

*/ poema correcto mis dilectos amigos: salío de un plumazo: creo ( gustos son gustos) que NICK es el superheroe de esta temprada….Saludos de Oscar Portela )

Oscar Portela

NICK OLIVA
poema de OSCAR PORTELA

Ah,Nick Oliva: tus caderas, tus broncíneos brazos, que nos conducirían al paraíso del gozo y del infierno, tu falo como las blancas velas que condujeron a Odiseo hasta su cuna, tu- semidiós, tu Nick Oliva, tu que despiertas en mí al licántropo dormido, y al vampiro que espera morir entre con sus blancos colmillos sobre tu garganta, tu – pasión de todos los hombres soberanos en el grito espasmódico del orgasmo, cuando llenas en las cimas del gozo, las cavernas umbrías de mi cuerpo con el licor ardiente de tu sangre: Oscar Portela

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