Burbujas de Deseo

Andrés Velencoso: Allure Homme Sport de Channel

Es uno de mis modelos preferidos: Andrés Velencoso Segura. Un Adonis español que conquista el mundo y el corazón de Kylie Minogue. Maravilloso Andrés en este video del perfume para hombres Allure Homme Sport de Channel realizado por uno de los grandes de la fotografía: Bruce Weber. Todo un acontecimiento observar la belleza de Andrés Velencoso Segura. Top Model español.

4 comentarios

Oscar Portela

La violencia y la criminalidad nacen de la fragmentación social-, el creciente autismo con respecto a los propios deseos- y la fuga de esta realidad ominosa.Ningun horizonte trascendente para la vida salvo el retorno al cuerpo,el amor a la tierra y la afirmación del cuerpo nos salvarán del eclipse que nos rodea.
Oscar Portela

EPIFANÍA DE EVAN WADLE

poema de Oscar Portela

Epifanía eres Evan: aurea medida que el sol
dibuja sobre el poema a salvo
de lo inmundo: el oro vivo respira
por tus poros y la carne que vibra
cuna de un ángel en la grácil cintura
que baja hasta tu vientre donde moran
daimones que abren tus prietas nalgas
arremejidas por las mareas del deseo
de la pasión y tiembla el músculo
que se hace rodocrosita entre las piernas
con que sostienes el templo de tu cuerpo
donde se hace luz el mundo y ríe
la eternidad entre las formas del dios
que enamorado del mortal se aviene
a estar junto a lo frágil sin destruir su aliento.

Así te haces mío y yo te pertenezco
en el orgasmo con que el amor perece
y vuelve la eternidad a esgrafiar el mundo
del nacimiento: epifanía eres de aquello
que puja en mí para tornar al círculo
y para dar forma a la entrega desposeído
de todo y consagrado a la alabanza
de tu sexo.

Tu sexo de obsidiana que penetra
hasta la entraña misma del poema
que son el cuerpo del mortal y el Dios
como teodiceas del juego de un viaje,
interminable, eterno.

El mundo como cursor y juego de galaxias.

Miro tus piernas espejos de los soles.

Tu cintura precinto de galaxias y tu boca
fanal de mieles ásperas, divina criatura
donde la cósmica armonía cobra forma
y la pasión se torna fuente cantarina.

Día oscuro del cuerpo: mis labios sobre
el empeine de tus pies en el viaje
hacia el centro del cosmos que ilumina
tu cuerpo constelado por estrellas
y ya en el vado yo, tres veces inflamado me
bebo del genesis y me duermo en tu tórax
donde todo confluye y escalo hasta tus labios
donde me hundo y pierdo el habla, el cuerpo, todo,
para ser uno contigo, flama y no ser,
combustión de la vida: pues cenizas seremos
más tendremos sentido al retornar al juego
de la pasión sin término y destino.

Oscar Portela

SUPONGAMOS AMOR

a Andre Velencoso
poema de Oscar Portela

Admitamos por un instante la existencia
de un Dios: él está aquí y el zureo del espíritu santo
florece en mi ventana: la gracia de la fé se ha desposado
conmigo y todos los milagros son posibles: ay, dije
supongamos y eso es todo: mi sed está saciada.

Vano el peregrinaje por inhóspitas zonas, mi soledad
inerte es parte de un pasado contra el cual no me rebelo,
supongamos también que tú, Andre, me tomas de la mano
solo por un instante, y el tiempo todo calla y se detiene
y que tus labios de demonio con el cual tienta dios a la
/carne se hacen
uno conmigo y que el cuenco está lleno de hidromiel y de polen.

Supongamos entonces – solo supongamos – que eres
tú la serpiente, no eres Pan, no. Tú eres lo anterior.

La entera sed que no se sacia, la perfección
de labios que son ventanas que dan al infinito de un gozo que
exultante quiere la eternidad y olvida el minuto perfecto:
porque tú Andre, eres la perfección creada por un Dios para
tentar al hombre solitario y perdido, y tu belleza es reino de la
abundancia y tu mano en la mia – solo eso – bastaría para que
el mundo fuese epifanía de lo que a Dios escapa, ya no
tentación, ya no pecado, sino jardín del Adamita que acá en la
tierra- restaura el cielo y destierra el infierno –
que son los otros, porque la compulsión de aquesta voluntad
así lo quiere. Tu cuerpo que es geografía de un
jardín de delicias –torna belleza al cielo aquí en la tierra, ay!
Andre Veloncoso, y tu rostro de Arcángel sombreado por las
gracias terrenas mienta la perfección que adoran los
demonios, y las líneas indescriptibles de tus cejas y tu frente
amplia como los cielos, donde se unen mares soles,
eternidades y susurros lo santifican todo.

Nadie más bello que tú, dulcísimo como la creación que
purifica el todo: supongamos que por
un instante bajases hasta mí y con avidez rapaz dioses
consuelo y gozo al tiempo de una vida: tus piernas serían para
mi escaleras para subir el podio donde el mundo se contempla
a si mismo y tu o tus oscuros ojos, y tus pies,
dos ostias bendecidas para engendrar en mí el
poema que es olvido y es canto y el “laudate dominum” de
algún día olvidado por quien creara el mundo – supongamos-
que él lo haya querido así: ¿Como podríamos distinguir la
tentación y aquello que bendice cuando por fugaces instantes
buscamos la posesión segura de tu cuerpo para volver al útero materno.

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